Reconozco que el título del post no es "apto para todos los públicos", pero creo que resume bastante bien el planteamiento que quiero recoger en este post.
Cada vez es más complejo mantener unos niveles de privacidad elevados en el mundo digital. Bien sea porque nosotros mismos no nos preocupamos por nuestra privacidad, porque la "vendemos" a cambio de servicios o porque directamente hay empresas y/o gobiernos que se encargan de limitarla, la privacidad en el mundo digital es cada vez más ilusoria. Nuestro rastro digital, queramos o no, cada vez es más nítido. Y por si fuera poco, cada vez surgen tecnologías más capaces de rebuscar en ese confuso mar de datos inconexos para extraer información útil que, generalmente, suele estar ligada a nuestra identidad digital. El Big Data no sé si es el presente, pero claramente es el futuro.
El objetivo de la privacidad es, precisamente, el contrario: evitar que la información sobre nuestra identidad digital salga a la luz. Pero como en cualquier otro caso, la defensa siempre va por detrás del ataque. Ocultar nuestros datos mientras otros intentan descubrirlos es una batalla asimétrica en la que siempre vamos a ir varios pasos por detrás.
Frente a este planteamiento, basado en el principio clásico de seguridad por oscuridad, mi propuesta es buscar una alternativa diferente, más en línea con los planteamientos de la seguridad abierta. No obstante, la idea no es nueva. Hay mucha gente que no se preocupa por su privacidad digital porque se considera "una gota en el océano". ¿Y si pudiéramos utilizar ese planteamiento para asegurarnos, de algún modo, que el océano es tan grande que nadie va a poder identificar nuestra gota? Es más... ¿Y si generásemos datos ficticios en forma de progresión geométrica cada vez que se intenta acceder a un dato ligado a nuestra identidad digital?
La idea de ocultar una serie de datos válidos rodeándolos de datos no válidos es precisamente lo que se conoce como esteganografía. La única diferencia sería que en este caso no nos limitaríamos a rodear los datos válidos de datos falsos, sino que dispondríamos de algún sistema capaz de incrementar exponencialmente la cantidad de datos falsos, de modo que se pudiera limitar en gran medida la eficacia de los sistemas de Big Data a la hora de analizar nuestra información personal.
Por supuesto, como todas las buenas ideas, esta no es mía. Simplemente he tratado de extrapolar los principios de un nuevo sistema de "cifrado", Honey Encryption, que descubrí hace unos días, pero cuyos principios no sólo me parecen enormemente innovadores, sino que creo que tienen un prometedor futuro por delante. Ójala veamos en un futuro avances en este tipo de planteamientos... porque creo que por ahí puede venir el futuro de una parte de la seguridad.
30 enero 2014
ENS: El día D ha llegado
El Esquema Nacional de Seguridad se publicó en el BOE el 29 de Enero de 2010, por lo que entró en vigor el 30/01/2010, tal y como establece su disposición final tercera. No obstante, en su disposición transitoria establecía que los sistemas de información existentes en ese momento tenían un plazo de 12 meses para adecuarse a sus exigencias, que podía ser ampliado hasta los 48 meses si existían circunstancias que impidiesen su plena aplicación y se dispusiera de un plan de adecuación aprobado.
Hoy es 30 de Enero de 2014, de modo que se acaban de cumplir los 48 meses del plazo máximo admitido para que las Administraciones Públicas cumplan con el ENS. ¿Cuál es la situación actual?
La mejor forma de analizar el cumplimiento del ENS es acudir al Artículo 41 del Real Decreto, que establece que los organismos públicos tienen que publicar en sus respectivas sedes electrónicas las correspondientes declaraciones de conformidad, diciendo que cumplen con todas las exigencias del ENS (y esta es una de ellas). De hecho, incluso existe una guía específica (CCN-STIC-809) que establece cuál debe ser el contenido de dicha declaración de conformidad.
Dicho esto... cuál es la situación? Pues bien, después de recurrir a la clásica búsqueda y de analizar la información de la web www.cumplimientoens.es, el resultado es:
Vaya por delante mi más sincera enhorabuena a la Diputación de Badajoz, aparentemente único organismo público de los más de 8.000 en todo el estado que ha cumplido con su obligación legal en materia de seguridad de la información, y al que todos deberíamos agradecer el habernos salvado del bochornoso 0. Ahora bien... Un 0,01% debería ser aceptable?
No quiero meter el dedo en la llaga, puesto que los datos (incluso aunque no haya sido capaz de localizar unos cuantos casos más) son bastante elocuentes. Sin embargo, sí que creo que los datos deberían servir para reflexionar acerca del motivo por el cual hemos llegado a esta situación. Y se me ocurren varias alternativas:
Hoy es 30 de Enero de 2014, de modo que se acaban de cumplir los 48 meses del plazo máximo admitido para que las Administraciones Públicas cumplan con el ENS. ¿Cuál es la situación actual?
La mejor forma de analizar el cumplimiento del ENS es acudir al Artículo 41 del Real Decreto, que establece que los organismos públicos tienen que publicar en sus respectivas sedes electrónicas las correspondientes declaraciones de conformidad, diciendo que cumplen con todas las exigencias del ENS (y esta es una de ellas). De hecho, incluso existe una guía específica (CCN-STIC-809) que establece cuál debe ser el contenido de dicha declaración de conformidad.
Dicho esto... cuál es la situación? Pues bien, después de recurrir a la clásica búsqueda y de analizar la información de la web www.cumplimientoens.es, el resultado es:
- Sólo un organismo público en todo el estado, la diputación de Badajoz, cumple con las exigencias del Esquema Nacional de Seguridad.
Vaya por delante mi más sincera enhorabuena a la Diputación de Badajoz, aparentemente único organismo público de los más de 8.000 en todo el estado que ha cumplido con su obligación legal en materia de seguridad de la información, y al que todos deberíamos agradecer el habernos salvado del bochornoso 0. Ahora bien... Un 0,01% debería ser aceptable?
No quiero meter el dedo en la llaga, puesto que los datos (incluso aunque no haya sido capaz de localizar unos cuantos casos más) son bastante elocuentes. Sin embargo, sí que creo que los datos deberían servir para reflexionar acerca del motivo por el cual hemos llegado a esta situación. Y se me ocurren varias alternativas:
- Plazo insuficiente: El punto de partida era tan malo que no ha dado tiempo a cumplir con todas las exigencias.
- Exigencia excesiva: Había que llegar a un nivel de seguridad tan alto que no somos capaces de alcanzarlo.
- Presupuesto insuficiente: Requiere tal cantidad de productos de seguridad que el presupuesto no ha sido suficiente para adquirirlos e integrarlos a tiempo.
- Medios propios insuficientes: Requiere tal cantidad de dedicación de personal interno para conseguir la adecuación que no se ha podido sacar el tiempo suficiente para realizar la adecuación.
- Concienciación insuficiente: La seguridad preocupa tan poco que no se ha sido capaz de priorizarlo lo suficiente como para conseguir los recursos necesarios para la adecuación.
13 enero 2014
Mi pronóstico: Inseguridad
No, no voy a escribir un post de pronósticos de seguridad para el año 2013. Hoy sólo quiero plantear cuál es mi visión del futuro que nos espera, aprovechando que esta mañana he leído un par de artículos muy interesantes y que, en conjunto, me temo que plantean una visión bastante pesimista del futuro que nos espera en términos de seguridad.
El primero es un post en el que Enrique Dans afirma que, nos guste o no, los avances tecnológicos van más rápido que la seguridad, y que la inseguridad asociada a esta situación no va a detener su evolución. El segundo es un post de David Maeztu en el que, pronosticando un futuro en el que nuestro coche será capaz de denunciarnos automáticamente por exceso de velocidad, plantea un panorama en el que la legislación no sólo no nos va a proteger de esa inseguridad asociada a los avances tecnológicos, sino que probablemente la acabe amparando (al menos, en términos de privacidad).
Mi pronóstico es pesimista porque, sintiéndolo mucho, comparto gran parte de las visiones anteriores. No creo que la seguridad sea una prioridad en la sociedad moderna, y por lo tanto ni tecnólogos ni legisladores creo que le vayan a dar una importancia que la sociedad no le da. La pirámide de Maslow de nuestra sociedad ha cambiado, y la seguridad/privacidad ha perdido peso. Nuestra sociedad está dispuesta a sacrificar parte de los niveles de la base a cambio de conseguir un poco más de aquello que está en la cúspide de la pirámide.
Ante este panorama no creo que se pueda hacer mucho. La respuesta de libro serían programas de formación, trabajos de concienciación, pero... Acaso sirve de algo nadar contra corriente? A veces pienso si no sería mejor dejarse llevar, y simplemente tratar de minimizar los daños. Si en la eterna lucha contra el riesgo vemos que no podemos ganar, no deberíamos cambiar nuestra estrategia y tratar de aprovecharnos de él?
Será que hoy me he levantado pesimista...
El primero es un post en el que Enrique Dans afirma que, nos guste o no, los avances tecnológicos van más rápido que la seguridad, y que la inseguridad asociada a esta situación no va a detener su evolución. El segundo es un post de David Maeztu en el que, pronosticando un futuro en el que nuestro coche será capaz de denunciarnos automáticamente por exceso de velocidad, plantea un panorama en el que la legislación no sólo no nos va a proteger de esa inseguridad asociada a los avances tecnológicos, sino que probablemente la acabe amparando (al menos, en términos de privacidad).
Mi pronóstico es pesimista porque, sintiéndolo mucho, comparto gran parte de las visiones anteriores. No creo que la seguridad sea una prioridad en la sociedad moderna, y por lo tanto ni tecnólogos ni legisladores creo que le vayan a dar una importancia que la sociedad no le da. La pirámide de Maslow de nuestra sociedad ha cambiado, y la seguridad/privacidad ha perdido peso. Nuestra sociedad está dispuesta a sacrificar parte de los niveles de la base a cambio de conseguir un poco más de aquello que está en la cúspide de la pirámide.
Ante este panorama no creo que se pueda hacer mucho. La respuesta de libro serían programas de formación, trabajos de concienciación, pero... Acaso sirve de algo nadar contra corriente? A veces pienso si no sería mejor dejarse llevar, y simplemente tratar de minimizar los daños. Si en la eterna lucha contra el riesgo vemos que no podemos ganar, no deberíamos cambiar nuestra estrategia y tratar de aprovecharnos de él?
Será que hoy me he levantado pesimista...
16 diciembre 2013
Seguridad Vs Privacidad. O estamos equivocados?
Es muy habitual pensar en la privacidad y en la seguridad como dos aspectos prácticamente antagónicos. No hay más que buscar noticias sobre privacidad y seguro que nos encontramos con alguna en la que ambos conceptos estén enfrentados. Sin embargo, cuando participas en congresos sobre alguna de las dos temáticas, te das cuenta de que los profesionales que se dedican a ambas disciplinas trabajan de la misma manera, persiguen objetivos similares y tratan asuntos prácticamente idénticos. Cómo puede ser posible que una misma cosa y su contraria puedan ser tan similares?
La realidad es que seguridad y privacidad son prácticamente lo mismo. La única (aunque gran) diferencia entre ambos conceptos está en el foco: la privacidad se preocupa por las personas, la seguridad se preocupa por las organizaciones (empresas o incluso estados). O dicho de otro modo: si aplicásemos todos los conceptos que maneja una de las disciplinas al foco de la otra, estaríamos hablando de lo mismo.
Siendo conscientes de la gran proximidad entre ambas disciplinas todavía puede sorprender más ese antagonismo percibido. Si la privacidad consiste en levantar los muros de mi casa y la seguridad supone añadir una valla exterior, no deberían ser dos planteamientos convergentes en lugar de divergentes?
Por añadir otro argumento más a esta visión, no deberíamos olvidarnos del hecho (trivial, pero importante) de que las organizaciones están compuestas por personas. Por lo tanto, si protegemos la seguridad de las personas, no estaríamos protegiendo también la seguridad de la organización? Por qué en la ilustración montan la seguridad de la organización destruyendo la privacidad de los individuos?
Vistos los argumentos anteriores, el planteamiento clásico de seguridad Vs privacidad no tendría ningún sentido si no fuera por un aspecto importante, y es que la seguridad trata de proteger a la organización INCLUSO de sus propios miembros. La valla de la ilustración no está completa, ya que en realidad debería ser una valla doble con otro frente hacia el interior. Y es precisamente bajo ese planteamiento, consistente en que los propios miembros de la organización también pueden ser una amenaza, cuando tiene sentido que uno de los objetivos de la seguridad sea conocer lo mejor posible a estas potenciales amenazas, tratando de limitar por tanto la seguridad de las personas en favor de la seguridad de la organización.
Y precisamente es en este punto en el que quería plantear un par de reflexiones que me parecen importantes, aunque no sé si fáciles de responder. La primera es en torno al debate sobre las organizaciones y las personas que las componen. ¿Qué es lo que hay exactamente entre esas dos vallas, para que tengamos que protegerlo "contra" (y a costa de la privacidad de) los miembros de la organización? Y la segunda es sobre la forma de aplicar la seguridad. ¿Nos estamos planteando estrategias complementarias o alternativas de tipo "zanahoria" (recompensas, incentivos, etc.) en relación al personal de la organización, o sólo estamos planteando estrategias de tipo "palo" a la hora de aplicar la seguridad?
En definitiva, creo que el debate de seguridad contra privacidad no hace sino ocultar otros debates más profundos, como es el de la definición de las estrategias en las que basamos la aplicación de la seguridad, y en última instancia el eterno debate entre personas físicas y jurídicas y las consecuencias sociales de su disociación. No os parecen estos debates mucho más apasionantes?
La realidad es que seguridad y privacidad son prácticamente lo mismo. La única (aunque gran) diferencia entre ambos conceptos está en el foco: la privacidad se preocupa por las personas, la seguridad se preocupa por las organizaciones (empresas o incluso estados). O dicho de otro modo: si aplicásemos todos los conceptos que maneja una de las disciplinas al foco de la otra, estaríamos hablando de lo mismo.
Siendo conscientes de la gran proximidad entre ambas disciplinas todavía puede sorprender más ese antagonismo percibido. Si la privacidad consiste en levantar los muros de mi casa y la seguridad supone añadir una valla exterior, no deberían ser dos planteamientos convergentes en lugar de divergentes?
Por añadir otro argumento más a esta visión, no deberíamos olvidarnos del hecho (trivial, pero importante) de que las organizaciones están compuestas por personas. Por lo tanto, si protegemos la seguridad de las personas, no estaríamos protegiendo también la seguridad de la organización? Por qué en la ilustración montan la seguridad de la organización destruyendo la privacidad de los individuos?
Vistos los argumentos anteriores, el planteamiento clásico de seguridad Vs privacidad no tendría ningún sentido si no fuera por un aspecto importante, y es que la seguridad trata de proteger a la organización INCLUSO de sus propios miembros. La valla de la ilustración no está completa, ya que en realidad debería ser una valla doble con otro frente hacia el interior. Y es precisamente bajo ese planteamiento, consistente en que los propios miembros de la organización también pueden ser una amenaza, cuando tiene sentido que uno de los objetivos de la seguridad sea conocer lo mejor posible a estas potenciales amenazas, tratando de limitar por tanto la seguridad de las personas en favor de la seguridad de la organización.
Y precisamente es en este punto en el que quería plantear un par de reflexiones que me parecen importantes, aunque no sé si fáciles de responder. La primera es en torno al debate sobre las organizaciones y las personas que las componen. ¿Qué es lo que hay exactamente entre esas dos vallas, para que tengamos que protegerlo "contra" (y a costa de la privacidad de) los miembros de la organización? Y la segunda es sobre la forma de aplicar la seguridad. ¿Nos estamos planteando estrategias complementarias o alternativas de tipo "zanahoria" (recompensas, incentivos, etc.) en relación al personal de la organización, o sólo estamos planteando estrategias de tipo "palo" a la hora de aplicar la seguridad?
En definitiva, creo que el debate de seguridad contra privacidad no hace sino ocultar otros debates más profundos, como es el de la definición de las estrategias en las que basamos la aplicación de la seguridad, y en última instancia el eterno debate entre personas físicas y jurídicas y las consecuencias sociales de su disociación. No os parecen estos debates mucho más apasionantes?
10 diciembre 2013
Información, transparencia y limitaciones
Hoy se ha publicado en el BOE la esperada Ley 19/2013 de Transparencia. Para los habituales del blog no resultará nueva la relación entre el ENS y la Transparencia, ni creo que les sorprenda ver un post al respecto teniendo en cuenta que hace más de 3 años que esperaba poder publicar algo en este sentido. Por lo tanto, hoy tocaba postear algo, aunque sea breve...
Como positivo, esta Ley nos proporciona una especie de "catálogo" de información clasificable como pública, si hacemos un análisis de su Capítulo II:
Como positivo, esta Ley nos proporciona una especie de "catálogo" de información clasificable como pública, si hacemos un análisis de su Capítulo II:
- Información institucional y organizativa: Funciones del organismo, normativa aplicable, estructura organizativa, responsables (y su perfil y trayectoria profesional), etc.
- Información de planificación: Planes y programas, objetivos, actividades, medios y plazos previstos para su ejecución, resultados de todos ellos, etc.
- Información de relevancia jurídica: Interpretaciones legislativas, proyectos legislativos y reglamentarios, memorias e informes, etc.
- Información económica y presupuestaria: Información económica del organismo (contratos, convenios, subvenciones, presupuestos, cuentas anuales, etc.) así como información económica asociada a los altos cargos (retribuciones, indemnizaciones, declaraciones de bienes, etc.
- Información estadística: Tanto de carácter económico como de funcionamiento, necesaria para valorar la calidad de los servicios prestados.
También nos da una serie de criterios en base a los cuales deberíamos considerar la "confidencialidad" de la información que manejan los organismos públicos (junto a los "clásicos" como la seguridad nacional, la defensa o la seguridad pública se incluyen otros previsibles, como los aspectos relacionados con la comisión de ilícitos, las funciones administrativas de supervisión o los procesos judiciales, y otros que me parecen potencialmente polémicos, como los económico-comerciales o los medio-ambientales). Sin embargo, no se para a establecer niveles de criticidad en relación a estos criterios, indicando simplemente que dicha evaluación será específica para cada caso, justificada y proporcionada.
Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es que no se habla expresamente de los procedimientos administrativos, ni en el "catálogo de información clasificable como pública" ni en la lista de limitaciones. Por lo tanto, la mayor parte de la información en poder de las administraciones públicas parece quedar al margen de estos "criterios" de clasificación.
Pero sobre lo que me gustaría incidir es sobre una limitación existente en torno al concepto de "clasificación" de la información, y es su carácter estático. El ENS nos "anima" a clasificar la información, a determinar si un determinado tipo de información es público, confidencial o secreto. Pero no podemos olvidar que esta clasificación puede variar a lo largo del tiempo. Un ejemplo de película podría ser la desclasificación de expedientes, por la que un determinado expediente X pasa a ser público transcurrido un determinado número de años. Otro más cercano podría ser la valoración de las ofertas asociadas a un contrato público, que sería confidencial mientras se están evaluando las ofertas pero pasaría a ser pública (información económica y presupuestaria) una vez que haya concluido el proceso de adjudicación. Este tipo de situaciones no quedan bien contempladas dentro de los planteamientos del ENS, y la Ley de Transparencia pone más de manifiesto este tipo de situaciones.
En definitiva, creo que la Ley de Transparencia, más allá de valoraciones de otro tipo, ha sido una oportunidad perdida para establecer un catálogo de referencia general para clasificar la información administrativa, y por lo tanto una cierta decepción para muchos organismos que podrían haber visto en esta Ley una importante ayuda para impulsar la adopción del ENS. Adopción que, por otra parte, no aparece ligada en ningún punto. No hubiera sido deseable que la seguridad de la información hubiera estado expresamente citada? Una pena...
06 noviembre 2013
De itSMF Euskadi al Congreso Nacional VISION13
El pasado día 24 de Octubre se celebró la I Jornada organizada por el comité regional de Euskadi de itSMF, titulada Presente y Futuro de la Gestión TIC en Euskadi. La jornada, con un gran éxito de asistencia (más de 120 asistentes creo que es una buena muestra del interés que despertó) fue la guinda al primer año de trabajo de este comité, al que auguro un gran futuro, vistos los resultados.
Las principales conclusiones que pude sacar del evento son las siguientes:
- La cultura de los departamentos TIC sigue centrada en la tecnología. Aunque sus responsables empiezan a pensar en servicios, el cambio de mentalidad todavía no está asimilado.
- A causa de lo anterior, los planteamientos que se hacen sobre las nuevas modas del sector TIC (cloud, BYOD, BigData, ...) se siguen entendiendo bajo una visión técnica, sin mucha "orientación al cliente".
- Se mide poco, no sólo porque sea difícil sino porque da miedo ver "cómo hemos salido en la foto".
- El reto de los grandes departamentos de TI no es tecnológico, sino de gestión y coordinación.
- La orientación al negocio sigue siendo algo a perseguir, pero que se ve muy lejos.
Algunas de estas conclusiones me han llamado mucho la atención, porque encajan bastante bien con la ponencia que voy a realizar en el congreso nacional de itSMF VISION13 el próximo día 11, a las 13:00 en la sala Plaza de Armas. En mi ponencia trataré de responder de forma sencilla (y un poco tajante, para qué negarlo) a preguntas como las siguientes:
- Por qué los departamentos de TI le tienen tanto miedo al Cloud Computing?
- Cómo podemos dejar atrás definitivamente el problema de la "alineación con el negocio"?
- Por qué la piedra angular del departamento de TI debería ser el catálogo de servicios?
- Cómo encaja de manera natural el BYOD con la ISO 20000?
- Es posible diseñar un modelo de departamento de TI que integre todos estos problemas... sin morir en el intento?
Si alguna de estas preguntas suscitan tu interés... Nos vemos el próximo lunes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
